Aunque
solía echar dos horas extraordinarias todos los días, mi horario de
trabajo, en esta nueva etapa de mi vida, me permitía nuevamente
practicar mi afición favorita que es el fútbol.
FUTBOL
Como
el Centro Español había dejado de existir, un grupo de amigos
formamos un equipo de fútbol, llamado = Los Diablos=, que incluso
lleguemos a federar dos años después. En él trabajaron
intensamente, entre otros, José Ladero, José Cordero y José
Pimentel. El primer partido en la liga alemana fue contra el
Stockstadt, algo que no se me olvidará, ya 14/ que nuestro
jugador Antonio Pérez fue el que marcó el primer gol del partido
que al final perdimos por 9-1.
Aunque
muchas veces íbamos recibiendo grandes goleadas, la fe que teníamos
no nos hizo desistir y así tratábamos de corresponder a la
confianza con la que la liga alemana nos acogió. Hasta conseguimos
un pequeño local para reuniones y llegamos a ser uno de los mejores
equipos de la zona. Es un buen ejemplo de lo que el deporte puede
hacer a favor de la integración de extranjeros.
Pero
la integración a la que me refiero, no sólo fue entre alemanes y
españoles, sino también entre extranjeros de varias nacionalidades.
Así, por ejemplo, en Los Diablos teníamos jugadores de Grecia y
Alemania, en el Club de Pfungtadt había españoles e italianos y,
años más tarde, cuando asumí las tareas de entrenador de un equipo
Italiano, el Club Viola, teníamos jugadores de Italia. España.
Portugal. Alemania y Senegal.
Han
sido muchos años los que he estado actuando como entrenador en la
liga de fútbol de aficionados en Alemania y son muchos y muy buenos
los momentos que recuerdo de cuando gentes de muy diversos países
hacíamos deporte y lo pasábamos bien. En España hay muchos
futbolistas extranjeros profesionales y bien pagados, pero lo que
echo de menos en Granada de primeros del 2006 es equipos de
trabajadores extranjeros que jueguen en las ligas de aficionados y
que ya federación española los acoja y los arrope con el mismo
interés con el que nos acogieron a nosotros en Alemania.
Tengo que subrayar que mis actividades como jugador y entrenador de fútbol se limitaban a entrenamientos y a partidos. Los jugadores, las familias y los muchos aficionados al deporte del balón formábamos como una piña y éramos una gran familia siempre dispuesta a celebrar victorias y organizar fiestas y excursiones. Con las fiestas de Navidad solían coincidir los torneos de fútbol sala.
Tengo que subrayar que mis actividades como jugador y entrenador de fútbol se limitaban a entrenamientos y a partidos. Los jugadores, las familias y los muchos aficionados al deporte del balón formábamos como una piña y éramos una gran familia siempre dispuesta a celebrar victorias y organizar fiestas y excursiones. Con las fiestas de Navidad solían coincidir los torneos de fútbol sala.
Mi
¨carrera¨ futbolística no termino en Alemania. Cuando retorné a
Granada. Cirilo a cuyo cargo estaba de responsable del fútbol en
Huetor- Vega-me encargó trabajar con los juveniles. Aunque me gustó
mucho desarrollar esta tarea en mi propio pueblo, a los seis meses
tuve que dejarla por cuestiones de salud y colgar las botas en mí
mismo pueblo en el que cuarenta años atrás nos íbamos a jugar al
fútbol, primero a un descampado junto a la Iglesia (antiguo
cementerio) y más tarde a los Rebites, un campo cercado de cañas
que por entonces existía en los Rebites. En la actualidad vivo
bastante cerca de la loma en cuya pendiente estaba ese campo del que
teníamos que salir corriendo cuesta abajo cuando el balón se nos
escapa por encima de las cañas y se nos iba hasta la cañada de los
Seis Olivos. Aunque no fuera un campo como los de hoy y volviéramos
a casa con rasguños y heridas, era un sitio en el que los muchachos
lo pasábamos muy bien los domingos por las tardes.
Ahora
ya sólo me quedaba la posibilidad de acompañar alguna vez que otra
a nuestro hijo Francisco Javier que al volver a España se apuntó
enseguida, primero al equipo Granada 74 de la Chana y después al
Huetor- Vega CF. Para ser sincero, tengo que confesar que el fútbol
sigue siendo mi gran afición, aunque ahora sólo sea ver la liga
española en televisión y la liga alemana gracias a la parabólica.
Los sábados por la tarde son sagrados para mí, pues procuro no
perderme nunca la Bundesliga.
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